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23 jul 2019
RAYANOS

MUSEOS

Objetos, oficios y estancias: un encuentro con las raíces de la Raya

El Museo Etnográfico de Olivenza atesora piezas únicas que reconstruyen la historia de Extremadura y sus relaciones con Portugal

Por Esmeralda Torres

09 mayo 2019

La tradición en el pueblo es quien manda y la herencia, el rito que permite a muchos adueñarse de auténticas reliquias. Algunos heredan joyas significativas y de gran valor sentimental, otros las herramientas de trabajo de oficios que la tecnología los ha vuelto obsoletos. Pero difícilmente nadie consigue atesorar siglos de historia en una colección de objetos y estancias como las del Museo Etnográfico de Olivenza, un verdadero encuentro con las raíces de la Raya.

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Detalles del espacio abierto en el Museo Etnográfico de Olivenza. Foto: RAYANOS MAGAZINE.
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Recepción del museo. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

El continente de esta galería oliventina es ya de por sí un atractivo que visitar. El Museo Etnográfico de Olivenza ocupa el recinto del Alcázar, la Panadería del Rey y el edificio de la Antigua Cámara Agraria custodiados por la imponente Torre del Homenaje. Se expande por más de 1.200 metros cuadrados de superficie. Y posee 28 salas y varios almacenes donde se guardan unas 12.000 piezas. “Es imposible, ya no tenemos más espacio donde exponer”, lamenta Miguel Ángel Vallecillo, director del centro. Aquel proyecto que comenzase en las aulas del colegio público allá por 1982 con la intención de recuperar todo aquello antiguo que rodaba por casa se ha convertido hoy en uno de los museos más importantes de Extremadura. Un mérito que humildemente se cuelga Francisco González Santana, quien presta su nombre al museo. Éste, junto al ex alcalde Ramón Rocha, comenzó a rescatar todos aquellos objetos de antaño, aquellos que ya no servían más que para atrapar ácaros de polvo, y a dar forma a una exposición que lejos quedaba de convertirse en una galería etnográfica que narrase la historia de la región. Hasta que en 1991 lo consiguió, demorándose en solo cinco años en conseguir el apoyo institucional de la Diputación de Badajoz, la Junta de Extremadura y la renombrada Caja de Badajoz.

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Antigua barca portuguesa. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

“Como todo padre, él siempre está pendiente de su hijo”, comenta Vallecillo sobre el fundador de la galería mientras que se pierde por las primeras salas. Atrás ha dejado la Torre del Homenaje, cuya visita requiere de lupa, interés “y un día entero” para analizar cada grafiti, abundante en las quinta, sexta y séptima planta. También para deleitarse con la panorámica que regala de los Llanos de Olivenza. “En este espacio hay 666 piezas y cada una te cuenta algo”, admite. Como las aventuras por el Guadiana que revela una barca portuguesa que preside la estancia, elaborada a base de madera de nogal. “Las barcas del Tajo tienen cortada la popa y sin embargo las nuestras, las del Guadiana, son de forma romboidal porque era un río que en verano sufría hastiaje y chocaba sobre las rocas”, explica. “Los correntones, que le llamamos nosotros. Y una manera de salvarlos era tirar de esta cuerda - señala a una soga recogida en la embarcación - hasta tensarla y con ello conseguir contraer la barca”.

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El director del museo explica una de sus joyas arqueológicas. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

La riqueza y variedad del museo es espectacular. Posee desde los más curiosos inventos de la Historia Moderna hasta vestigios con más de tres mil años de antigüedad. Es el ejemplo de una de las piezas más exclusivas. “Mi favorita”, repunta el director al mismo tiempo que confiesa que ha captado la atención de un equipo de investigadores de Suiza que han viajado hasta Olivenza para estudiarla. Se trata de una peculiar estela funeraria de un guerrero, fabricada en caliza, la única que dibuja a un humano con las manos hacia arriba en señal de victoria y triunfo. “Aparece representado con una cornamenta que indica fuerza y poderío y montado en un carro de caballos, con una cantidad de puntos importante que simboliza todas las batallas en las que participó”. Una joya arqueológica peculiar que apareció en Monteblanco, una finca situada a unos tres kilómetros de la localidad.

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Herramientas de una antigua almazara. Foto: RAYANOS MAGAZINE.
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Detalles de una antigua herrería. Foto: RAYANOS MAGAZINE.
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Sala dedicada a la recreación de una antigua zapatería. Foto: RAYANOS MAGAZINE.


El protagonismo de los oficios

Los oficios cobran especial protagonismo en las galerías de este espacio dedicado a las raíces y tradiciones. No falta detalle en ninguna de las estancias que recrean los espacios de trabajo de zapateros, tenderos y artesanos, entre otros. “Esto es una almazara, algo muy típico en Olivenza: todas las casas grandes o burguesas tenían una” para poder moler toda la producción que daban los miles de olivos que siempre rodearon la localidad. También se distinguen los aparejos de cualquier barbero que, “como decía El Quijote”, se dedicaba a algo más que afeitar y arreglar la barba. Vallecillo habla del trabajo del sacamuelas. “Solían tener sus propias bodegas para elaborar el anís que le daban a sus pacientes” explica. Por entonces no ponían la anestesia que pinchan ahora dentistas y cirujanos, y la fórmula etílica era la más acertada para paliar el dolor.

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Vallecillo explica antiguas técnicas de trabajo de los barberos. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

No es la única técnica sanitaria que aparece recreada en la colección del Museo Etnográfico. Sobre una mesa puede observarse un oxidado recipiente de cristal propio de un yogurt casero que, según el director, utilizaban para las extracciones de sangre. Un método similar al que protagonizaban las sanguijuelas. “En la época también se extraía con la ayuda de este gusano para que chupase y engordase, y pasado un rato se aplicaba un poquito de fuego para que se cayese. Y con él, la sangre que había succionado”, narra con inquietud. Sus palabras delatan la pasión que siente por estas galerías, y su discurso consigue transmitir el entusiasmo a todo aquel que las recorre de su mano. “Un visitante puede tardar el tiempo que quiera en recorrer el museo. Mínimo una hora y media; si va conmigo, todo un día”. Las conoce como la palma de su mano. Es el fruto de muchos años de documentación e investigación junto a su alma máter, González Santana, y “dos compañeros, Jaime, que es sobrino de Paco, y Teresa”.

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Tala de Arte Sacro. Foto: RAYANOS MAGAZINE. 
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Sala de los Juguetes. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

La conversación, distendida y sincera, continúa mostrando el camino hasta los tesoros del centro: la Sala de Música, la de Arte Sacro; la de Juguetería. También hasta la dedicada a la recreación de una Casa Burguesa a la que no le falta detalle. “¡Ven, quiero que veas esto!”, exclama mientras avanza por los pasillos. “Siempre se ha dicho que el trato de los casamientos los hacía el hombre de la casa, pero el hombre no lo hacía nunca, solo firmaba. Era cosa de las madres y así lo demuestra un documento de 1770 que encontramos en la Santa Casa de la Misericordia”, añade mientras se coloca justo enfrente de la representación de un salón de la época donde se aprecian dos sillones enfrentados acompañados de dos sillas más alejadas. Explica que en éstos tomaban asiento las futuras consuegras y en los dos reposos más alejados, los futuros cónyuges. “La niña abría la puerta, los invitaba a pasar y les servía el té. Con eso les estaba diciendo ya lo buena y servicial que era”, analiza. “Incluso había veces que tocaba el piano para demostrar que era una persona culta, que sabía leer y escribir, y que por lo tanto podía educar a sus hijos perfectamente”.

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El director explica el ritual a seguir por el matrimonio nada más despertar. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

Tradiciones de un lado y otro de la Raya

Junto al salón se encuentra una habitación a la que no le falta detalle. Véase el tocador, donde reposan las planchas y tenacillas de finales del siglo XIX con las que la mujer arreglaba su cabello. “Fíjate, en el lado derecho hay un Cristo crucificado con una benditera mientras que en el izquierdo hay un rosario”, comenta llevando la atención hasta el par de mesitas de noche que acompañan la generosa cama. “Esto es porque el hombre portugués nunca dormía en el lado izquierdo. Siempre dormía en el lado derecho porque era muy supersticioso y se tenía que levantar siempre con el pie derecho”, continúa. “Nada más levantarse se santiguaba”.

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Antiguas herramientas del sistema sanitario. Foto: RAYANOS MAGAZINE.
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Molde de galleta María. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

El primer aparato de técnica radiográfica para medicina que llegó a Extremadura - “datado en 1927 y traído desde Alemania por la familia Ramírez por 3.000 pesetas” - o un molde de galleta María - nombrada así en “homenaje de la reina Victoria a su hija antes de fallecer” - son otros de los objetos que más llaman la atención a los 46.000 visitantes que recorren el Museo Etnográfico de Olivenza cada año. Entre ellos, principalmente extremeños y portugueses y muchos escolares de un lado y otro de la frontera, viajeros que descubren las raíces de la Raya en un deleitante y prestigioso paseo entre objetos, oficios y estancias.

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El director del museo durante la visita a las galerías. Foto: RAYANOS MAGAZINE.

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