Suscríbete a nuestro boletín
22 sep 2019
RAYANOS

CHRISTOPH POPPEN, DIRECTOR DEL FIMM

“El FIMM es como un árbol que, de una forma muy natural, sigue creciendo y creciendo”

El maestro alemán vuelve a capitanear por sexto año consecutivo el Festival de Música Clásica de Marvão

Por Esmeralda Torres

24 julio 2019

El primer instrumento que cayó en sus manos fue una flauta. Tenía tan solo seis años, y cuatro después ya ofrecía un concierto en el mismo palco en el que debutó Beethoven. Christoph Poppen (Münster, 1956) apuntaba maneras ante una partitura desde bien pequeño, cuando ya fantaseaba con presidir los más importantes escenarios y las más prestigiosas orquestas. A sus 56 años, vuelve a ponerse al frente del Festival Internacional de Música de Marvão por sexto año consecutivo con la intención de elevar aún más el municipio que fundó Ibn Marwan.

- ¿Cómo empezó esta pasión por la música?

- Desde que era un niño. Con cinco o seis años empecé a tocar la flauta y con 11 ya me imaginaba como músico. Ante todo soy músico, empecé tocando la flauta y después el violín, y hasta que no cumplí los 30 años no comencé mi carrera como conductor, no empecé a dirigir orquestas. También soy profesor de música. Yo soy música (ríe).

Diálogo Christoph Poppen Marvão

- ¿Cómo recuerda su primer concierto como músico?

- Tenía 10 años y estaba muy nervioso. Mi primer concierto en palco, con el violín y tengo una anécdota muy divertida de él. Me habían enseñado que tenía que agacharme para saludar al público, así que toqué y al terminar saludé al público que aplaudía. Como la gente seguía aplaudiendo yo seguía saludando, y seguían aplaudiendo. Y así sucesivamente (ríe). Hasta que un colega pianista me dijo que me tenía que retirar del escenario ya. Más tarde me explicaron que la gente aplaude y hay que saludar, pero que también hay que dejar de hacerlo (ríe). No tenía experiencia y me parecía de mala educación marcharme si la gente estaba aún aplaudiendo.

- ¿Fue en Alemania?

- Sí, fue en Bonn, la ciudad alemana en la que Beethoven nació. De hecho, cuando Beethoven era un niño fue el gran compositor Joseph Haydn y le vio tocar en el mismo escenario al que yo me subí cuando tenía 10 años.

Diálogo Christoph Poppen Marvão

- Y el primer concierto como conductor, ¿fue más tranquilo o igual de nervioso?

- (Ríe) Los nervios siempre están.

- ¿Cuándo fue la primera vez que vino a Portugal?

- Tuve dos o tres conciertos en Portugal, uno de ellos en Madeira, y me marché. Y más tarde, ocho años después, vine hasta Marvão en un viaje turístico en bicicleta con mi esposa y mi familia. Me enamoré de Marvão, sentí algo diferente aquí y decidí que tenía que hacer algo en este lugar. Compré una casa porque supe desde el primer momento que tenía que quedarme aquí. Fue un impulso, sentí una advocación (ríe). Sigo trabajando en todo el mundo, este festival es algo más que hago junto a mi esposa Juliane Banse que hace que vuelva a Marvão durante todo el año, al menos una vez cada dos meses para todo lo que necesita el festival. Al final, esto requiere de un esfuerzo constante durante todo el año para atraer a patrocinadores y personas que lo apoyen económicamente porque un 25% de los conciertos del festival son al aire libre, sin entradas. Tiene un coste brutal que obliga a trabajar en él durante todo el año.

Diálogo Christoph Poppen Marvão

- ¿Qué guarda en su retina de la primera edición?

- Fue muy pequeña, solo fue un fin de semana con unos cinco o seis conciertos. ¡Y sin Daniel [Boto, director ejecutivo]! (exclama mirándole).

- ¿Cómo valoraría estos años?

- El festival es como un árbol que de una forma muy natural sigue creciendo y creciendo de manera orgánica, lo único que requiere cuando crece es apuntar sus ramas.

- ¿Cómo es el público de Marvão?

- El público del festival no es solo de Marvão, muchos llegan de España y otros tantos de todo el mundo. Pero la población de Marvão es extraordinariamente colaborativa, nos dan siempre mucho cariño.

Diálogo Christoph Poppen Marvão

- El festival comenzó en Marvão pero pronto se abrió hacia España. ¿Por qué?

- Por el símbolo de amistad que tienen los dos países, como un símbolo de amistad de los dos pueblos.

- ¿Qué mensaje le envía a cualquier persona que no conozca el festival para que no se pierda un concierto?

- Tienen que venir a Marvão porque no es algo que se pueda explicar con palabras, porque lo que van a vivir aquí solo lo podrán vivir aquí. No hay otra alternativa. Además, es algo terapéutico. En Marvão hay una estética propia donde todo es tan perfecto… La gente, los edificios, la naturaleza, etc. Todo el entorno es tan perfecto ya que si le añadimos una música de grandísima calidad, Marvão que ya está alto se eleva aún más y crea una especie de energía que la gente la siente. Es decir, cuando alguien viene a Marvão siente esa energía al disfrutar en conjunto de la ubicación y los artistas, de manera simultánea.

Diálogo Christoph Poppen Marvão

Un color: blue.

Un viaje: Marvão.

Una canción: 'Mondnacht', de Schumann.

Un sabor: el del mango.

OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

Da tu opinión

NOTA: Las opiniones sobre las noticias no serán publicadas inmediatamente, quedarán pendientes de validación por parte de un administrador del periódico.

NORMAS DE USO

1. Se debe mantener un lenguaje respetuoso, evitando palabras o contenido abusivo, amenazador u obsceno.

2. www.rayanos.com se reserva el derecho a suprimir o editar comentarios.

3. Las opiniones publicadas en este espacio corresponden a las de los usuarios y no a www.rayanos.com

4. Al enviar un mensaje el autor del mismo acepta las normas de uso.