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28 oct 2020
RAYANOS

ESCAPADAS

Idanha-a-Velha, una aldea despoblada de extraordinaria belleza romana

La importancia de esta metrópolis en la Antigüedad Ibérica permanece latente en el dibujo antiguo de sus calles y las piedras de su patrimonio

Por Esmeralda Torres

27 marzo 2020

Anclada en un valle remoto lleno de granjas y olivares, a unos 30 kilómetros se localiza Idanha-a-Velha, una aldea habitada por poco más de 50 vecinos cuyo origen se remonta a la época romana. Conocida como Civitas Igaediranorum llegó a aglutinar un núcleo importante al ser paso obligado en la vía que unía Emérita Augusta y Conimbriga, una fama que extendió hasta la época visigoda cuando, bajo el nombre de Egitânia, se convirtió en sede de una diócesis que ocuparon los árabes para hacer de la entonces Idânia en una ciudad casi tan rica como Lisboa. 

Se cree que en el siglo XV una plaga terminó prácticamente con toda su población, y que los pocos supervivientes fundaron Idanha-a-Nova, a unos 20 km al suroeste. Pero la desgracia de sus habitantes fue la fortuna del pueblo, ya que quedó casi intacto. Unos pocos valientes regresaron temporalmente, y hoy un pequeño pero resistente colectivo de pastores y granjeros ocupa las ruinas romanas, visigodas y medievales de una aldea de singular belleza prerromana.

Antonio José Rocha | Idanha-a-Velha | escapadas
Puente romano. Foto: ANTONIO JOSÉ ROCHA.

10:00 El abrazo del río Pónsul

Estacione el vehículo al principio del Largo do Espíritu Santo con la intención de no recogerlo hasta finalizar la visita. Las pequeñas dimensiones de Idanha-a-Velha invitan a conocerla caminando, de ahí que se invite a iniciar el paseo hasta el Puente Romano. De camino pasará por la Capela de São Dámaso, tome algún retrato y continúe la marcha para llegar hasta el viaducto que salva el río Pónsul. No imagine más que unos delicados arcos en el lado este del pueblo y una hilera de piedras en el lado sur, que tiene un doble uso: cruzar el río a pie y medir la profundidad de su caudal para garantizar el paso seguro de las carretas. Puede cruzar al otro lado a través de una pasarela de metal que le permitirá obtener una panorámica de la antigua muralla y la puerta romana al norte.

11:00 El oro verde de Idanha

El viajero deberá continuar su camino bordeando la aldea hasta la Rua do Lagar para llegar hasta el Lagar de Varas, donde hay una sorprendente prensa de aceite de oliva tradicional con unos enormes troncos de árbol que servían para estrujar aceitunas. En el exterior podrá visitar el Museo Epigráfico Egitaniense, donde se apiñan más de doscientas lápidas con inscripciones latinas procedentes de la zona. El significado, finalidad y contexto histórico de las inscripciones se explica en unas pantallas táctiles en portugués, español e inglés, con especial hincapié en las tres más relevantes de la colección.

MAARTEN VAN DEL VELDEN | Idanha-a-Velha | escapadas
Pelourinho junto a iglesia matriz. Foto: MAARTEN VAN DEL VELDEN.

12:30 Huella visigoda

Llegados a este punto, ya se habrá dado cuenta de que las murallas romanas aún definen el pueblo, que alcanzó su máximo esplendor con los visigodos, quienes construyeron una catedral y convirtieron Idanha en capital de la región. Se trata de un templo visigótico del siglo VI rodeado por un rompecabezas de restos arqueológicos diseminados. Ha sido intensamente restaurado pero su antigüedad es evidente: conserva piedras del cimento original con inscripciones latinas, arcos moriscos, columnas romanas recuperadas en el lado derecho de la nave y elementos visigóticos como el baptisterio, que puede verse a través del cristal, cerca de la entrada. De los frescos del interior, el que está mejor conservado es el de São Bartolomeu, con un demonio a sus pies. A la llegada de los moros la catedral se convirtió en mezquita, y en el siglo XII fueron expulsados por los templarios, quienes construyeron la pequeña pero imponente torre del homenaje que se asienta sobre el pedestal de un templo romano, notablemente bien conservado. Observe con detenimiento las gigantescas tallas de piedra del único resto de la época. Por cierto, no son pocos los que sostienen que el legendario rey Wamba nació aquí.

14:00 Un pequeño tentempié

Idanha-a-Velha solo cuenta con dos pequeños cafés que sirven tentempiés y bebidas. Es más recomendable que el viajero lleve piscolabis y bien de agua en la mochila por si no fuese suficiente lo que allí se dispensa.

15:00 Una antigua panadería

Después de tanta historia será una delicia cruzar hasta el Forno Comunitário, una vetusta panadería localizada en Rua do Castelo. Allí podrá descubrir cómo los aldeanos deslizan bandejas de galletas y enormes barras de pan en un gigantesco horno de piedra enegrecido por el uso.

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