Turismo

El sagrado mantel de Coria, una exquisitez oculta

La capital del Alagón continúa investigando la mayor de sus reliquias

Coria es conocida – especialmente – por sus Sanjuanes. Pero hay una subespecie de turistas, bastante extendida, que llega hasta ella evitando el jolgorio del grupo organizado por el 24 de junio y prefiriendo la solemnidad de su Catedral y sus reliquias. Y no es para menos: pocas son las que pueden presumir de ostentar cuatro metros de tela que, según la tradición católica, sirvieron de mantel a Jesús y sus apóstoles en la última cena.

No se sabe desde cuándo ni cómo ni por qué. No hay pruebas de cómo llegó una pieza de lino puro de 4,42 metros de largo por 0,92 de ancho, blanca por un lado y con sencillos adornos en tonos azules por el otro. “Las noticias que dan los antiguos son que esto era casi un centro de peregrinación”, cuenta el director del Museo Catedralicio de Coria, Óscar García Ballestero. Relata que cada 3 de mayo, esta tela se exponía en el balcón lateral del templo y miles de fieles se acercaban hasta ella como si de un éxodo religioso se tratase. “La gente le arrancaba trocitos de los extremos para llevárselos a sus casas”, hasta que a finales del siglo XVIII, Álvaro de Castro llegó a la capital del Valle del Ambroz y con asombro contempló un panorama perjudicial para la reliquia. “Dijo que se acabó, que eso no podía ser y decidió guardarlo en una arqueta, donde se encuentra ahora mismo”.

Este gesto de conservación terminó con la tradición peregrina que movía el turismo espiritual de la época hasta Coria. Unas visitas que en los últimos tiempos parecen reactivarse, especialmente desde que científicos americanos retomaron ciertas investigaciones de finales del siglo XX alrededor de este paño. “Se trata de un estudio publicado en el libro del conde Muñoz de San Pedro, en 1961”, anota el hombre, a partir de una investigación llevada a cabo en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid por los profesores Hernández Pacheco y Carrato Ibáñez. “Ahí vierte una serie de noticias sobre el mantel, afirmando que su antigüedad es del siglo I y mostrándose un poco asustado por lo que pueda ser esta pieza”. Un análisis que enigmáticamente a desaparecido de la galería madrileña. “El libro no nos dice qué estudiaron ni qué le hicieron al mantel para afirmarlo”. 

 

Un atractivo para la NASA

García Ballestero es Licenciado en Historia del Arte y lleva más de diez años transitando por los pasillos del Museo Catedralicio. Durante este tiempo ha recibido la visita de numerosos fieles e importantes personalidades de la ciencia, como la de un equipo de científicos de la NASA que con un arsenal de lámparas de rayos ultravioleta, infrarrojos y aparatos de barrido examinaron con detenimiento esta pieza de lino

A la cabeza se encontraba John Jackson, director del Turín Stroud Center de Colorado, el mismo que en a finales de los setenta tuvo el privilegio de ser uno de los expertos escogidos por el Vaticano para estudiar la Sábana Santa de Turín. “Él tiene una teoría”, anuncia el director con aires de misticismo. “Asegura que la Pascua Judía se celebraba con dos manteles, especialmente en las comunidades más ortodoxas. Y él cree que uno de los manteles es este y el otro la Sábana Santa de Turín”.

Jackson ha llegado hasta Coria en tres ocasiones y su máxima pretensión es cotejar las dos piezas para analizar sus coincidencias y paralelismos con el objetivo de confirmar su teoría. “Y cada vez que viene está más convencido de que la reliquia de Coria es el sagrado mantel de La Última Cena”.


Esta hipótesis aún está por confirmar. Mientras que se comprueba, la ciencia atrae la atención de los turistas más devotos, que viajan hasta Coria para conocer en persona una reliquia que huye de la luz artificial y natural, y cuyo extremo se muestra tímidamente en las galerías emplazadas en el claustro. Y se confía, con firmeza, porque como señala García Ballestero, “lo importante es que hasta el momento no hay ningún dato que diga que esta pieza no es el sagrado mantel”.